Today, my uni hosted a poetry reading with the Manuel Rico, the winner of this year’s International Miguel Hernández Poetry prize.
Which, I guess, may not sound madly exciting to you.
I went without any expectations really, I had read a few of his poems, had trouble understanding them and spent hours looking up words in the dictionary. Hmpf.
But then, somehow, as he was reading them to us, something clicked.
I understood them easily, even parts that I had struggled with only earlier in the week, made sense and I understood their meaning.
I have no idea what happened or how it worked, but it did.

Manuel Rico
(Photo taken from his blog)
And then I had a random moment of excitement. Which made me hop around and flap my arms at Schieli for a bit (after the reading, that is. Everything else would have been awkward.)
I was excited because, as a speaker of different languages, I am able to hear about these experiences, partake in cultural events without the barrier of translation*.
I am able to read/hear/see the original. Written by the author and only the author. (And possibly the editor too, I guess). The original account of any story!
And, isn’t that awesome?
So, I will just leave you with one of his poems here. Untranslated and original.
La casa de los fresnos
by Manuel Rico
A esta casa llega, a veces, el viento.
Llega lo inacabado, llega el tiempo, y la espera,
y el reloj inútil, y el alma de los campos, y llegan
las montañas y el silencio indeciso de la nieve,
y el barro y la madera, llega
la memoria, amada, llega
la memoria.
Esta casa, la de los fresnos
y de las lluvias,
tuvo en su arquitectura, mucho antes
de ser teja y ladrillo,
un padre soñador de sueños rotos,
tuvo
la lectura primera de Madame
Bovary en noches de verano de finales
de los años ochenta, tuvo
novelas inconclusas, poemas
no acabados, pájaros, cemento,
un huerto muy precario
y pequeños erizos sobre la hierba seca
en las noches de agosto en que los hijos
descubrían el mundo y bebían la niebla.
y eran niños y a veces nos hacían
tan niños como ellos.
Esta casa
es la casa de las tormentas y del olor a tierra
mojada y a rastrojo, es la casa
de la memoria enferma de la madre,
la de las moras ennegrecidas
de setiembre. La casa de los caminos
y de los montes ocres, del endrino
cuyos frutos morados
hablaban del invierno
en las puertas de octubre, cuando el frío
era sólo sospecha.
Es la casa
que soñó mermeladas y hortalizas
en veranos remotos, la casa
del níscalo y las lluvias tardías de noviembre,
de las noches al fuego, del fuego
y de las brasas, de la mesa
camilla y del brasero.
Esta casa,
la casa de los fresnos
es la casa de las orugas del color de las hojas,
la del porche vivido
en las noches de julio de mariposas calcinadas
en la vieja bombilla.
La de la leña
cortada, la del aroma
de la arizónica y del cedro, la de los pájaros
que inauguraban
la mañana de abril y los asombros
del hijo que descubre
el aire y sus olores
y la sombra del águila en la altura,
Casa de las celebraciones y de las tardes lentas,
del jardín alfombrado de hojarasca.
Mi casa. La casa. Nuestra casa.
(Source)
*I am aware that this is an odd thing to say for someone who studies translation. But I think especially with poetry, things will get lost in translation. The translator can add to the poem, but things like rhyme or onomatopoeia may not work in the target language. Therefore this piece of originality would get lost.